lunes, 1 de junio de 2009

El convento anda de parranda!

Holas a tod@s!!!Ya me familiaricé mucho más con internet.

No es que vaya a empezar a ezcrbr tdo cn "z"s porque hablo con los jóvenes de ahora por el messenger; y es que no sabes, no SÍ sabes a cuanta gente se puede conocer cuando te inventas una identidad en match.com... y yo me he inventado por lo menos 4!

¡No pueden decir que no soy multifacética!

Bueno les decía que hablo con los adolescentes de este tiempo, pero no me voy a poner a escribir como ellos. Zería Demaziado! A veces me vuelven loca.

¿Qué pasó con los tiempos en lo más extraño que una podía decir era "alucina", "frikéate" o cuando Timothy Leary dijo "Turn on, tune in, drop out" (enciéndete, sintonízate y libérate)?

¿O cuando seguir a Abbie Hoffman era como lograr la iluminación contestataria inmediatamente?

Luego de 16 años de claustro qué le queda a una mis queridos y curiosos lectores. Mi ventana al mundo es internet: ¡menuda ventana! El otro día un amigo me recomendó este sitio: www.cam4.com y te lo juro que rezé por todas las almas que aparecen en ese lugar. Es demasiado.


Creo que hemos llegado muy lejos.
Yo me bañaba desnuda en el mar y una que otra laguna, pero entre amistades de confianza y gente querida, de noche y ocultándonos del resto.

Esta gente te muestra los genitales y hace lo que otros le piden por la ventana de chat!!!
¡Nuestra señora de las pasiones! Y dicen que antes se pagaba por ver esto, pero ahora hay tantos y tantas a quienes les gusta mostrar, que nadie paga por ver solo van a Cam4.

A mi querida Hermenegilda le encantó, pero yo prefiero hacer otras cosas en internet: conocer gente (que no sólo quiera cibersexo), leer muchos blogs (creo que conoces muchos corazones como el tuyo, o compatibles con él en la blogósfera) y buscar pecadillos psicodélicos como el que compartí con ustedes la última vez que les escribí.


Bueno, esta noche no estoy muy colocada, me he dado cuenta que la marihuana, en cantidades irrisorias no me permite escribir (aunque es perfecta para escuchar música); y a veces una se quiere comunicar que para eso están los blogs ¿no?.

Estoy escuchando a Marc Bolan con los T-Rex, que me volvían loca en mis tiempos rebeldes. Qué pena que se hayan vuelto "Tiempos Violentos", como la peli esta (la vi en VHS, me la trajo mi hermano Bernardo de contrabando en los años 90).

El convento de Santa Catalina no es lo sacro santo que ustedes creen y de eso les quiero hablar.
¿A dónde creen que van a parar los dólares y euros de las entradas sobrepreciadas que pagan los turistas? No van a los bolsillos del alcalde.

Arequipa es una ciudad que se mantiene bella por tratos como este. Las monjas estamos de lo mejor (bueno faltan hombres) aquí dentro. Tenemos tele, ahora dvd, computadoras y un equipo de música con audífonos que nos consiguió el Padre Sebastián, que no sé cómo es sacerdote, porque es más cachondo que actor porno (ya les contaré nuestras aventuras).

Pero lo que me moría de ganas de contarles es que recuperé mi receta de los porros con cáscara de plátano! Y no saben la que se armó en el convento.

Sí. Yo tampoco lo podía creer, pero "El recetario del anarquista" está disponible en internet (en versión 2009! ahora con hacks y eso). Era nuestro libro de mesa de noche obligado "The anarchist cookbook". Cada año lo repartían de forma muy underground con novedades.

Secamos las cáscaras de plátano y las mezclamos con porros.

Participantes:

Rubén (el vigilante y nuestro cómplice), Hermenegilda, Sara (quien "vigila" que nadie nos coja desprevenidas fumando porros en la madrugada), Zoila (que "viajó" por primera vez en su vida) y quien escribe.

Cuando empecé a ver que los rosarios se deformaban y salían letras de las biblias pregunté a las demás si ya habían despegado. Rubén fue el primero. Empezó a caminar con los brazos extendidos y una sonrisa que solo podía significar una cosa: se había abrazado a sí mismo por primera vez.

El resto demoró como veinte minutos en "ex-altar-se", pero al final todo fue un solo de telepatía, pasión (¡Rubén pudo con todas!), engreimiento de los sentidos (teníamos uvas y galletas con paté que robamos del almacén, porque Hermenegilda y yo trabajamos y nos hicimos amigas allí).

En fin, todo lo que esperas que suceda en la mansión de playboy estaba ocurriendo en Santa Catalina: el mejor convento del mundo. Aunque me dijeron que un tal Almodovar (debe ser nuevo porque no lo conozco, pero para mi el último loco fue Antonioni) hizo en los '90 una película sobre unas monjas junkies (no me da por las inyecciones, me dan nervios) y que tomaban LSD (bueno, sí quisiera un poco de eso).


Esto me ha dado una idea. Voy a ver si se puede conseguir LSD por internet.
Si se puede, que no quería contarles los efectos específicos de estas cosas porque no quiero ser una mala influencia, va soy una guarra, soy una mala influencia lo quiera o no. Bueno, si consigo LSD por internet les contaré TODO el viaje.



KI, leí tu mensaje con el dolor de mi corazón. Verás, la fiesta estuvo tan fuerte que lo notaron ¡y encontraron porro en mi habitación! Eso, aparte del hecho de que no respondía coherentemente al día siguiente del viaje con plátano me ocasionó lo que más temía: CLAUSTRO OSCURO por 20 días! No te preocupes querido KI, que tengo vida para rato y un día te voy a encontrar y te voy a hacer conocer el séptimo cielo y sólo con las manos! Que vida tengo brotando de ellas.

Ricko, leí también tu comentario.
No decidí ser monja. Estas cosas algunas no las decidimos. Te pasan en la vida y no sabes (¿o no quieres saber?) por qué. Y sí en este cuerpo carnal la divinidad se puede encontrar entre las piernas de un hombre (o mujer), pero también está el espíritu, alma, energía vital (¡LAS BATERÍAS QUE MUEVEN AL MUÑECO) y eso lo satisfago como mejor puedo.


Muchos cariños para ambos.
Sigo sus blog pequeños gamberros! Me encantan! Tienen talento y deben cultivarlo. Por favor, que la televisión, las deudas y las presiones familiares (cuando aparecen porque, créanme, aparecen) no les succionen el don que la vida les dio.

Porque cuando tienes un diamante dentro y dejas de entregárselo a quien le pertence (el resto) se vuelve carbón en tu corazón y pesa como una bala de cañón.

Vuelvo luego de un viaje en ácido lisérgico.
Con mucho amor para todo el mundo,
L.M.L.